Restauraciones anteriores con composite: un enfoque práctico y mínimamente invasivo
Las restauraciones anteriores con composite representan una solución conservadora y muy eficaz para gestionar los problemas estéticos en la región anterior. Cuando se guían por un protocolo clínico claro y una selección adecuada de materiales, permiten resultados predecibles y de apariencia natural con un costo biológico mínimo. Este caso demuestra un enfoque práctico y mínimamente invasivo centrado en la eficiencia, la precisión y la integración estética perfecta.

Fig.1
Una paciente de 26 años acudió a la clínica quejándose de problemas estéticos que afectaban a sus dientes anterosuperiores. Entre sus antecedentes odontológicos destacaban tratamientos de ortodoncia durante la adolescencia y procedimientos de pulido previos que no respetaban plenamente la integridad biológica y estructural del esmalte.
El examen clínico reveló un desgaste vestibular significativo asociado con lesiones erosivas en los dientes anteriores superiores. La etiología parecía multifactorial, combinando desgaste mecánico y probable erosión ácida. Además de la evidente pérdida de estructura dental, los dientes 12 y 13 presentaban lesiones antiestéticas de manchas blancas que el paciente deseaba encarecidamente mejorar.
Esta situación clínica implicaba preocupaciones tanto estéticas como funcionales. La pérdida de esmalte y la exposición dentinaria provocaron hipersensibilidad ocasional, lo que aumentó aún más el malestar del paciente. Por lo tanto, el objetivo terapéutico no era sólo la mejora cosmética sino también la restauración de la convexidad anatómica adecuada, la eliminación de decoloraciones y la protección de la dentina subyacente.
En casos como este, está indicado un enfoque restaurativo. El objetivo no es preparar carillas completas y sacrificar innecesariamente el esmalte intacto, sino restaurar selectivamente sólo las partes faltantes de los dientes. Esto representa un verdadero desafío estético restaurativo: el material debe fusionarse con el esmalte restante, cuyo espesor varía según el área anatómica: más delgado en el tercio cervical y más grueso en el tercio medio.
Por este motivo, la selección del material es fundamental. El composite debe demostrar una excelente integración óptica, adaptabilidad y pulibilidad para lograr un resultado natural y armonioso.

Fig.2
Las fotografías clínicas iniciales muestran el estado basal del paciente desde diferentes perspectivas.
Son claramente visibles el desgaste erosivo, la pérdida de tejido dental y la presencia de antiestéticas lesiones de manchas blancas.
Las superficies vestibulares parecen aplanadas e irregulares, comprometiendo tanto la función como la estética.

Fig.3
El aislamiento con dique de goma es obligatorio en la odontología restauradora adhesiva. La imagen muestra un aislamiento adecuado antes de la fase de restauración.
Utilizando una fresa redonda de diamante, las superficies del esmalte se limpiaron y regularizaron cuidadosamente para mejorar la adhesión. Sólo se prepararon las zonas afectadas por desgaste y decoloración, evitando la afectación vestibular total. El esmalte irregular requirió refinamiento para crear un sustrato de unión limpio y controlado.
En los márgenes, se utilizó una fresa de diamante de grano fino con forma de balón de fútbol para suavizar la transición entre la restauración y el esmalte natural, facilitando la combinación e integración óptica.

Fig.4
Los dientes aislados se muestran durante la fase de grabado. Los dientes 11 y 21 se grabaron con ácido ortofosfórico al 37% durante 30 segundos, siguiendo el protocolo de unión del esmalte.
Para los dientes 12 y 13, debido a la presencia de lesiones de manchas blancas, se realizó un procedimiento de infiltración de resina antes de la fase restaurativa para reducir la visibilidad de las lesiones y mejorar la estética general.
