Nuevos materiales y flujos de trabajo influyen en nuestra estrategia – Parte II
Antes de leer el artículo siguiente, lea la Parte I:
Nuevos materiales y flujos de trabajo influyen en nuestra estrategia – Parte I
Después del biodentino Una vez transcurrido el tiempo de fraguado, se aplicó una capa de composite fluido autograbante y autoadhesivo (Vertise Flow, Kerr) para rellenar la cavidad correspondiente a la cámara pulpar.
En esta etapa, la parte biológica del tratamiento estaba completa y la atención se dirigió hacia la restauración estética y estructural del diente mediante la reinserción del fragmento. El fragmento de esmalte y dentina previamente conservado, mantenido en una solución fisiológica estéril, ofrecía la opción más natural para restaurar tanto la forma como la función.
Este enfoque conservador permite preservar la morfología, la textura de la superficie y la translucidez originales del diente, elementos que son difíciles de replicar solo con resina compuesta. Además, la reinserción del fragmento natural proporciona una integración óptica superior y una interfaz adhesiva predecible cuando se realiza bajo un aislamiento adecuado y utilizando protocolos de unión modernos.

Fig.1
Después de la aplicación, el material se fotopolimerizó durante 40 segundos.

Fig.2
El fragmento fue reposicionado para un ajuste de prueba; sin embargo, la capa de material fluido impidió que se asentara completamente en su posición original. Por lo tanto, el exceso de material se eliminó cuidadosamente utilizando una fresa de diamante de grano fino bajo abundante pulverización de agua y aire para evitar cualquier posible sobrecalentamiento del tejido pulpar subyacente.

Fig.3
Después de algunos pequeños ajustes, el fragmento se reposicionó con precisión, logrando una adaptación óptima a la estructura dental restante.

Fig.4
En esta etapa, el procedimiento adhesivo se llevó a cabo mediante grabado selectivo del esmalte durante 30 segundos en el diente 21 con ácido ortofosfórico al 37,5% (OptiBond Gel Etchant, Kerr).


