por | 17 de Dic de 2025 | Blogs & Redes, Ortodoncia

¿Existen demasiadas Revisiones Sistemáticas en ortodoncia?

¿Existen demasiadas Revisiones Sistemáticas en ortodoncia?

En los últimos 10 años se han publicado muchas revisiones sistemáticas en ortodoncia. Me pregunto si hay demasiados… así que, sólo un pensamiento…

Empezaré mi post contándote mis experiencias personales.

A principios de los años 90, vivir en Manchester era especialmente estimulante. La ciudad se había convertido en un cruce de caminos de nueva música con los primeros trabajos de los grupos The Smiths y Stone Roses. El Manchester United se había recuperado de un letargo de 30 años y por fin había empezado a jugar un buen fútbol. En nuestro pequeño mundo de investigación en ortodoncia, comenzamos a planificar nuestros propios ensayos clínicos aleatorios en los que se incluyeron casi todos nuestros pacientes. Las cosas se volvieron mucho más interesantes cuando descubrimos ese nuevo y fantástico método de investigación llamado “revisión sistemática”. Finalmente encontraríamos la verdad de todo y cambiaríamos la ortodoncia para siempre.

Desafortunadamente, cuando empezamos a hacer revisiones sistemáticas, solíamos terminar muchas veces con la frase «necesitamos más investigación». Por eso volvimos a los juicios. Casi al mismo tiempo desaparecieron The Stone Roses y The Smiths. Al menos el Manchester United empezó a dominar el fútbol.

Desde entonces, se han llevado a cabo muchos más ensayos clínicos que posteriormente se han incluido en revisiones sistemáticas. Esto ha llevado a un aumento en nuestro nivel de evidencia. Pero ahora me pregunto: ¿no estamos llegando a un número excesivo de revisiones sistemáticas? Por ejemplo, tras una búsqueda en PubMed encontré que, en los últimos 10 años, se han realizado 110 revisiones sistemáticas de ortodoncia.

Durante algún tiempo, esta fue mi duda, hasta que encontré un trabajo del experto en metodología John Ioannidis que continúa desafiando los métodos de investigación y la filosofía. En este trabajo el autor se pregunta si quizás hubo un exceso de producción investigativa sistemática. Ciertamente no soy tan inteligente como John, así que simplemente consideraré si algunas de sus opiniones son aplicables a las revisiones sistemáticas de ortodoncia. También agregaré algunos míos.

En su trabajo concluyó:

«La producción de revisiones sistemáticas ha alcanzado proporciones epidémicas. La mayoría de ellas probablemente no sean necesarias, sino que simplemente confunden y/o entran en conflicto entre sí».

¡Bastante claro, diría yo!

¿Y qué pasa con la ortodoncia? Siguiendo mi punto de vista.

Muchas revisiones sobre la misma pregunta clínica.

Realicé más investigaciones sobre el tratamiento de las maloclusiones de clase II y encontré 30 revisiones sistemáticas, o aproximadamente una por cada medición cefalométrica. Las revisiones se centraron en cambios esqueléticos, traumatismos, reabsorción radicular, trastornos temporomandibulares, cambios mandibulares, movimientos de la mandíbula e incluso encontré una revisión sistemática de revisiones sistemáticas. No los he analizado todos, pero me pregunto si quizás no fue un poco exagerado.

Una de las consecuencias de esta multitud de revisiones centradas en un único problema de ortodoncia es que genera confusión, aumentando la incertidumbre. De alguna manera se fomenta La polémica clínica… y la rueda sigue girando.. De hecho, si bien repetir algunas revisiones puede ser una buena actitud, personalmente no estoy convencido de que sea siempre necesario.

Revisiones inexactas

Esto suele ocurrir cuando los autores no encuentran ensayos clínicos aleatorios y deciden incluir ensayos no aleatorios o estudios retrospectivos. Todos sabemos que el mayor beneficio de realizar una revisión sistemática es proporcionar el más alto nivel de evidencia. En consecuencia, las revisiones deberían incluir sólo ensayos aleatorios. La inclusión de estudios retrospectivos también introduce sesgo en la revisión sistemática. Esto reduce el nivel de evidencia y la revisión es de un estándar más bajo. Sin embargo, la decisión de incluir este tipo de revisión en una revista representa una elección editorial; Espero que los editores sean conscientes de este problema.

Las revisiones de tipo “…sin evidencia” y “…necesitamos más investigación”

Como comenté antes, con las primeras revisiones sistemáticas no era tan raro terminar con la frase “necesitamos más investigación”. Esta conclusión no siempre fue inútil, ya que los investigadores podían utilizarla para generar nuevas preguntas para futuras investigaciones.

Por eso, muchos años después, no puedo evitar pensar que tenemos que “seguir adelante”. Si las revisiones sistemáticas son una parte esencial de la generación de preguntas, debemos preguntarnos si es correcto publicar todas las revisiones, especialmente aquellas que no aportan nada al conocimiento.

La selección de resultados.

Este no es un problema exclusivo del tratamiento de ortodoncia. Sin embargo, somos parte de una especialidad en la que todo se mide, desde los parámetros más oscuros de nuestro análisis cefalométrico favorito, hasta los resultados más autorizados sobre nuestra autoestima.

La sobremedición y los resultados no estandarizados generan problemas mayores cuando realizamos revisiones sistemáticas. Esto lleva a la conclusión de que «dada la variación en los resultados, en realidad no pudimos realizar un metanálisis». ¿Podría solucionarse este problema seleccionando sólo resultados coincidentes, abandonando las cefalometrías?

Presión para publicar

Este es un problema grave para la ortodoncia académica. Todos estamos bajo presión para publicar, ya que es una parte importante de la progresión de nuestra carrera. No hay duda de que una buena revisión sistemática representa un título válido en el currículum vitae. Además, es cierto que realizar una buena revisión sistemática es difícil, pero no tanto como un ensayo clínico. En consecuencia, me pregunto si el exceso de revisiones no es consecuencia de la necesidad de publicar por parte de los académicos. Entiendo completamente esa presión. Sin embargo, sobreproducir reseñas no es la solución al problema.

¿Pensamientos y soluciones finales?

Para concluir, debo admitir que yo mismo soy autor de tres revisiones sistemáticas que, sin embargo, espero que sean de alto nivel. Esta es la solución. No puedo evitar pensar que deberíamos ser más críticos con las numerosas revisiones que se harán. Como investigadores debemos preguntarnos si una revisión posterior puede aportar algo al nivel de conocimiento. Los editores deben evaluar más a fondo la calidad de las reseñas que publican. En última instancia, los lectores y los médicos deberían preguntarse si una revisión adicional de un equipo en busca de una medición o pregunta poco clara podría aumentar su conocimiento clínico. Realmente creo que tenemos que seguir adelante… Traducción: Roberto Stradi

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